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jueves, 25 de noviembre de 2010

¿padre?

- José, ¡quiero un padre como tú¡

Esa frase la dijo ayer un niño mientras hacía una actividad con ellos. No supe como reaccionar. No entendía muy bien porque un chaval de ocho años lanzaba al aire esas palabras delante de sus compañer@s y su maestra. Mi única reacción fue una sonrisa a la que no se me ocurre poner ningún adjetivo.

Cuando acabé la charla se levantó y sin decir nada simplemente me abrazo:
- ¡Un abrazo José!

Claro que le dí el abrazo. La maestra reaccionó rápidamente y nos separó pidiéndole a él que no fuera pesado. La maestra sabía que el niño no estaba siendo pesado y que no pasa nada por dar un abrazo. Lo que si conoce su maestra es el pasado de ese niño, yo no lo conocía, hasta que él mismo me lo dijo mientras nos preparábamos para hacer una foto de recuerdo de la actividad.

- Mis padres están en la cárcel José. Yo quiero un padre como tú.

Ahí ya si empecé a sentir un ligero temblor en las pupilas que logré controlar. Desde ese momento la mirada azul del niño no se me va de la mente.
Hace poco una amiga me dijo:
- Tienes que ser padre. Me gustaría que pudieras sentir ese tipo de amor.

Ayer, al meterme en la cama, y quedarme acurrucado no podía dejar de pensar en ese niño. Pensar que mientras yo dormía en mi cama él dormía en un cuarto con otros compañeros en un centro de menores. Y por primera vez comencé a pensar que tipo de sentimiento debe sentir un padre o una madre cuando sabe que su hij@ duerme en el cuarto de al lado, o cuando le espera por la mañana porque sabe que les va a despertar, o cuando miran como juegan con sus amig@s. Por primera vez pensé que me apetecía ser padre, y eso nunca lo había sentido.
Un niño, sin querer, ha conseguido despertar en mi un sentimiento diferente.

Al final, el niño, la maestra y yo llegamos a un acuerdo. La maestra  me pidió que no vaya a verle porque se puede crear esperanzas y eso sería muy malo para él. Pero la solución la dio el propio niño.

- Haremos una cosa José. Escribiré una carta cuando quiera y la maestra te la llevará.

Sólo espero que este niño algún día escuche esta canción y piense "yo he vencido a los gigantes"

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lunes, 15 de noviembre de 2010

una noche cualquiera

Después de besarme en la puerta me dijo:
- No quiero volver a verte.
- ¿Por qué?
- Me recuerdas demasiado a un verso de Sabina.
- ¿Cuál?
- Sabina asesina uno de sus poemas cantados diciendo "Mi manera de compremeterme fue darme a la fuga". Tú tienes una ventaja, no engañas, no me has mentido ni un segundo.
- No entiendo.
- Es muy sencillo. Si no vuelves, si no me llamas, si sé que no vas a volver, si sé que no me llamarás no pensaré, solo disfrutaré de esta noche, disfrutaré de tus movimientos, sonreiré con nuestras risas. Mi triunfo es tu adios. Sé que quieres a otra. Es imposible besar así la primera noche, sólo es posible si mientras me besabas pensabas en ella, si mientras me acariciabas la acariciabas a ella.
- ¿Por qué piensas así?
- Porque ha sido sexo con amor y nosotros no nos queremos, solo hace siete  horas que nos conocemos.
- No sé que decir.
- Tranquilo, tus ojos llevan hablando toda la noche por ti. Tu boca silencia palabras que tus pupilas gritan.


sábado, 13 de noviembre de 2010

al entrar en la cama...

Sigo cerrando los ojos para buscarte en el laberinto de perfume que abandonaste entre las sábanas

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betty davis-antilove song

martes, 9 de noviembre de 2010

volviendo a sentirme profesor

Hace una semana he vuelto a las aulas. Aún no me han llamado de las listas de secundaria, quién sabe, con suerte en marzo estoy dando clases de Historia en algún instituto. Pero he vuelto a las aulas. Trabajo en un proyecto para la universidad. Mi trabajo consiste en coordinar una campaña de sensibilización sobre, hablando en plata, cómo nos movemos por la ciudad, intentar hacer que las personas hagan un uso más responsable de los medios de transportes. Es una coartada perfecta para hacer lo que más me gusta, trabajar con el alumnado, es decir, trabajar con personas. Hasta navidades estaré de "gira" por los colegios de la ciudad. Me gusta pensar que mi trabajo de profesor es el trabajo de un artesano, que crea algo nuevo en cada clase. Pero no soy un artesano que trabaje solo, trabajo buscando el diálogo, la complicidad, y buscar el diálogo con niñ@s de primaria es un juego espectacular. Cuando comienzo les digo que quiero oirles, quiero saber lo que piensan, y ellos se sienten importantes y se sueltan, y comentan, y a veces consiguen dejarme en fuera de juego, y cuando eso ocurre pienso que mi trabajo es un lujo y me siento muy afortunado. Afortunado, porque todavía me puede dejar en fuera de juego el comentario de un(a) alumn@ de primaria. Y además están sus sonrisas, sus cuchicheos, su cara de sorpresa cuando les digo que tengo treinta y cuatro años y exclaman ¡qué viejo!, cuando me cuentan sus historias, cuando hay mil manos levantadas queriendo salir a hacer un juego...
En fin, podría hacer la entrada más larga del blog, pero todo se resume en una frase:
Mi trabajo es un lujo, trabajar rodeado de personas es un lujo y dialogar con niños es algo que deberíamos hacer más a menudo. No sé que tiene el olor de las aulas pero yo es sentirlo y ser feliz.


jueves, 4 de noviembre de 2010

cómo expresar

Las historias de este blog han nacido desde la espontanéidad. Surge una imagen, una idea, un sentimiento, un deseo, un sueño... y un chispazo dentro de mí me lleva a la escritura. Por ello, muchas de ellas tienen una vida pre-informática en servilletas de bar, folletos de publicidad, etc. Pero hoy, hoy no soy capaz de expresarme.

¿¿Cómo expresar este sentimiento eléctrico que recorre mis ojos, mi estómago, mi sexo??
¿¿Cómo expresar que, mientras camino mi ciudad, sólo siento ganas de pararme, sentarme en la acera y dejar que las lágrimas me vacíen, lágrimas de felicidad??
¿¿Cómo explicar la felicidad que siento si ni siquiera entiendo como puedo estar tan feliz, si ni siquiera puedo poner adjetivos a la felicidad que siento??

Sólo sé que siento, que siento la vida de un modo que no sabía que existía. Una vez escribí unos "versos":

vivo en el lujo del sueño,
que consiste en tenerlo todo y al instante no tener nada.
la razón dice que no tengo nada.
mi corazón grita que lo tiene todo.

Hoy, estos versos no me sirven para expresarlo que siento porque no entiendo lo que me ocurre pero lo disfruto. ¿Y si el sueño por un momento se ha convertido en vida?

Hoy me pierdo en las palabras para encontrarme en lágrimas, lágrimas de felicidad.