Seguidores

sábado, 24 de julio de 2010

Poesía de instituto y trastero

Dibujo de una calle de París

De vez en cuando me gusta bajar al trastero y de paso reviso que nadie se ha atrevido a tirar mis preciados tesoros (converse verdes destrozadas, libros, fotografías...) y escoger alguno para regalar.
Hace una semana encontré una subcarpeta azul llena de recortes de periódicos y fotografías arrancadas de revistas. Hojeándola encontre unas hojas cuadriculadas escritas con mi letra. Eran poesías. Poesías del instituto. Sentí mucha alegría cuando las encontré porque ni siquiera las recordaba.
Empecé a escribir poesía porque me animó un profesor de literatura. Un cincuentón encantador, de rizos canosos y barba blanca, que siempre vestía pantalón de pana y zapatones. A él le debo en gran parte querer ser profesor y a él le debo, además de a mis compañeros, que mis alumnos aún me recuerden con cariño.
- ¿Por qué no escribes poesía José Antonio?
- Nunca lo había pensado
- Te expresas de una manera difusa, pero ves cosas en los libros que no son fácil a tu edad, o que directamente no están.
Desde luego, supo como tirar de mi hilo. Recuerdo aquella conversación como si fuera ayer. Estuve todo un fin de semana escribiendo, rompiendo hojas, tachando, riéndome de mí mismo, dándole vueltas al diccionario, y todo para que me saliera una poesía. Y hoy, me hace mucha ilusión ver esta hoja amarillenta con sus correcciones a lápiz. Y me apetece compartirla con las mismas ganas que se la enseñé a mi profesor de literatura. Os presento la poesía de un joven de dieciséis años.


TU CARA


Dulce como el claro sonido de una flauta.
Ingenua como la de un recién nacido que no sabe adónde llega.
Capaz de hacer que mi pluma fluya como a Blake la imaginación.

La expresión de tu cara encierra
el más escondido enigma,
el enigma de la belleza silenciosa,
de la belleza que sólo poseen las vírgenes.
Tu cara, tan sugerente
como el cielo del cristiano,
como el agua a las orillas,
como lo imposible al soñador.

Tu cara, como mi mundo,
dulce, ingenuo, asustadizo.

En un mundo de rostros restaurados, tu cara limpia.

Aunque el tiempo algún día la juzgue,
disfrazando de arrugas tu imperfección,
quedará en mi pensamiento
turbándolo como lo hace ahora.

Tu cara,
tu alma,
tú eres alma,
tu cara es el espejo de mi alma.

(10-3-1994)




Pd. Me ha sacado una sonrisa volver de esta forma al instituto.

5 comentarios:

  1. De quien era la cara? De hombre o de mujer?

    ResponderEliminar
  2. Creo que todos arrancamos una sonrisa cuando leemos algo de los tiempos en que aún éramos inocentes.

    ¿Quién no echa mano de Blake alguna vez? jajaja

    Küsse!!

    ResponderEliminar
  3. La cara era de una compañera de instituto. No era la más guapa, ni la más espectacular, pero siempre la recuerdo como la mejor persona que conocí durante esos años...

    ResponderEliminar
  4. La 'mitad' de ti ya despuntaba manerass..

    Los profesores que animan a sus alumnos valen un tesoro. Ellos mismos son un tesoro, no fáciles de encontrar pero muy fáciles de reconocer.
    Estoy segura de que nunca olvidarás a ese profesor (y así debería sser.)

    ResponderEliminar