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lunes, 28 de mayo de 2012

domingo-zo

Domingo-zo

Despertador MUDO
Café con leche y tostada
Paseo
Caña a la sombra
Sorpresa en forma de concierto desconocido
Siesta de dos a cinco de la tarde
Sandwich como única comida
Concierto de Ely Paperboy Reed (que apareció sin darnos cuenta un domingo normal)

lunes, 21 de mayo de 2012

standstill-izado

stanstill-izado

Así respiro últimamente, a través de standstill. El sonido de sus canciones son como esos ruidos que me acompañan cuando me tumbo en la cama y no puedo dormir.

 No llega el sueño. 

Mi cuerpo alcanza el sueño cuando comprueba que el frigorífico sigue respirando como cuando era pequeño y miraba el pecho de mi padre mientras dormía la siesta en su sillón. Necesitaba observar el delgado movimiento de pecho arriba y abajo antes de ir a jugar al patio.

Onírica atmósfera

Sus canciones vuelan insufladas por el mismo viento que mueve los ropajes barrocos de antiguos cuadros. Sus notas se contorsionan en escorzo clásico de esclavo moribundo. 

Versos

Yo vivo en una ciudad que está enferma y Barcelona sobrevivirá gracias a ella
(Cuando ella toca el piano)

Me voy a inventar un plan para escapar hacia delante
(Adelante Bonaparte I)

Con esa mirada limpia que al fijarse en mí, que al mirarme así, que al mirarme a mí hace que todo valga la pena
(Ayer soñé contigo)

A través de tu risa la vida me pide perdón
(1,2,3 Sol)

Romper un silencio así no tiene perdón
(¿Por qué me llamas a estas horas?)

o simplemente risas de momentos pasados






jueves, 17 de mayo de 2012

el roto (impecable)

¡Qué difícil! ¡Qué complicado! ¡Qué estresante!

Y sin embargo, aparece cada día. Con aparente facilidad. De la mente al negro, del negro al papel, del papel a la prensa y de la prensa al golpe de izquierda que remueve mandíbulas y hace temblar pensamientos subterráneos de tan antiguos.

Me refiero a El Roto.
¿Dibujante? ¿Filósofo? ¿Ensayista?
 Creador (crudo)

En esa rutina diaria que consiste en levantarme, ducharme, exprimir dos naranjas, no coger la prensa gratuita en el metro, leer en el autobús, disfrutar el instituto, entrar en facebook, gozar canciones, dormir, se ha colado a rasguño limpio El Roto. 



miércoles, 16 de mayo de 2012

RABIA y orgullo



Creo que una de las primeras frases que escribí en este blog decía algo así :


"Este blog nace de la rabia

Ha pasado el tiempo y aún siento rabia y como me dice mi madre "o dejas de leer y pensar o no dejarás de sentir esa rabia que a la mayoría de la gente le da igual". El caso es que no me sale ser de otra manera, para lo bueno y lo malo, soy así.

Orgullo. Nunca me gustó esa palabra, quizá porque nunca conseguí entender su amplio significado. Aprendí en el colegio que una persona orgullosa era alguien prepotente, alguien que creía estar por encima del bien y del mal. Con el tiempo descubrí que sentirse orgulloso no tiene porque ser una sensación negativa. Pocos motivos tengo para sentirme orgulloso, pero de los pocos que tengo casi todos tienen que ver con el trabajo de profesor. El premio es el alumnado, su recuerdo, su cambio, su evolución, su saludo, sus palabras. 

Hoy el sentimiento de orgullo me llega también con olor a tiza. Trabajo en un instituto público. Y veo como mis compañer@s luchan por el alumnado, intentando ayudar al que se queda atrás, al que tiene problemas en casa, al que saca sobresalientes pero no tiene amig@s, al que va raspando con un cinco para que alcance el seis, al que hace malabares durante meses con el cuatro y el cinco...La  lista de ejemplos sería interminables. No uso el verbo intentar por casualidad. El trabajo de profesor es un continuo trabajar en el intento. A veces llega el éxito, a veces el fracaso, pero lo importante es sobrevivir en el alambre del intento y no mirar nunca hacia el suelo.

Hoy volví a tropezarme en la red con este video y no he podido resistirme. Sólo puedo decir gracias. Porque no se sabe lo que se siente al trabajar de profesor hasta que tienes cientos de rostros observándote y esperando algo de ti. Parte de mí queda en cada clase. No sé que me espera en el futuro pero sé lo que he vivido en el pasado. Y en voz bajita os digo, no me vayan a oír y pedir la documentación, el futuro es mejor de lo que parece.





lunes, 14 de mayo de 2012

sol-duda-vida

Había que ir, había que estar, había que gritar (MENOS POLICÍA Y MÁS EDUCACIÓN), había que coger energías para el futuro (¡QUÉ NO, QUÉ NO, QUÉ NO NOS REPRESENTAN), había que recordar que la revolución es posible (SI SE HACEN LOS SUECOS NOS HAREMOS LOS GRIEGOS), había que hacer recuento de los éxitos del año de vida (UN SOLO DESAHUCIO DETENIDO HACE QUE MEREZCA LA PENA), había que estar a las diez de la noche y demostrar que somos pacíficos(MILES DE PERSONAS Y NI UN ALTERCADO), había que vociferar en silencio(MANOS AL CIELO), había que creer en la utopía (Y CREO)... 

y estuve y cogí energías y recordé revoluciones pasadas (que se empeñan en decirnos que no sirvieron para nada) y recontamos éxitos y fracasos y estuve a las diez de la noche por si había que correr por el mero hecho de pensar y existir y mis manos se perdieron en la noche y creí...

y odié (Lo reconozco soy capaz de odiar: "Esperanza, muerte con dolor")

y siguen mis dudas, y veo las caras de mi alumnado, y dudo, y miro a mi alrededor y dudo, y me miro al espejo  y dudo...

pero mientras dudo, escucho y al escuchar aprendo y me equivoco y critico y leo y me equivoco y siento la necesidad de escuchar voces que me muestren caminos diferentes, manos a las que unirme para hacer una realidad más soportable...

y mientras me manifiesto, mientras dudo, mientras escucho me siento vivo, y la vida no me la pueden quitar,

 o eso creo...


lunes, 7 de mayo de 2012

nada (janne teller)

"Nada importa.
Hace mucho que lo sé.
Así que no merece la pena hacer nada.
Eso acabo de descubrirlo."

Diecinueve palabras tiene el primer capítulo de Nada, sólo diecinueve palabras para arrastrar nuestro interior al exterior y hacer que me enfrente a mí mismo en un combate dialéctico e ideológico.

Es Nada una novela llena de novelas. Una novela de terminaciones nerviosas. Puede ser una novela infantil, pues la protagonizan niños. Puede ser una novela sobre el arte contemporáneo, puesto que con dos pinceladas es capaz de sembrar la duda sobre el concepto actual de arte. Puede ser una novela sobre la crueldad del ser humano. Puede ser una novela sobre la venganza, sentimiento que en mi opinión preside la novela. Puede ser una crítica a los medios de comunicación. Puede ser una novela filosófica. Puede ser una novela acerca de los miedos de la persona a ser rechazado. Puede ser una novela sobre el odio al diferente, el odio hacia lo que no somos capaces de entender.O quizá esté equivocado y simplemente no sea nada.

¿Es la nada el fin? ¿Es el principio? ¿Es el todo el destino que nace de la nada?

Versión libre del capítulo I

"Todo importa.
Hace mucho que lo sé.
Así que merece la pena probarlo todo.
Me queda mucho por descubrir"

miércoles, 2 de mayo de 2012

badajoz

Badajoz, así, sin más.


Ser de Badajoz debe imprimir un carácter aún desconocido para mí. Durante años repetía una fórmula para expresar lo que sentía por la ciudad donde nací: "no destaca por nada"
No podría decir algo del carácter pacense, que es nuestro gentilicio. Quizá sea en nuestro gentilicio, cuasi desconocido, donde nace mi sentimiento de desarraigo, no sé.
 En mi opinión la ciudadanía pacense lleva la pesada carga de estar rodeada de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Subirse a la escena del teatro romano de Mérida te hace viajar a un pasado de esplendor. En Cáceres no se camina, se pintan laberintos en la piedra con banda sonora de campanas. ¿Qué decir del norte de la provincia cacereña? La Vera y sus senderos donde parar a purificar el alma en alguna piscina natural, el Valle del Jerte con paisaje nevado de cerezos, Las Hurdes con su personalidad incomprendida.

¿Y Badajoz?

No somos castellanos, no somos andaluces, no somos portugueses. Somos la indefinición y esto tiene una ventaja, estamos por hacer.

Badajoz no tiene bellas piedras, por las guerras del pasado, y la dejadez tan nuestra, tan pacense. Nos empeñamos en embellecerla, limpiar las paredes, incluso nos atrevimos a pintar simulados bloques de perfección pétrea a nuestra catedral. El comentario del pacense medio (qué expresión tan horrible) es: "somos la ciudad más grande". Podría seguir diciendo cosas que no me gustan de mi ciudad, color gris y albero, pero no quiero.

Badajoz es tierra de raya y eso es un regalo. Vivir Badajoz es también vivir Portugal. Una de las ventajas de mi ciudad es que Lisboa está a tan solo doscientos kilómetros. Pero, si alguna vez pasáis por mi ciudad, ya sea por casualidad o porque os coge de camino, intentad llegar a la hora del atardecer. Badajoz es bonita por su cielo. Subir a la Alcazaba y ver como el cielo camina del azul al rojo y del rojo al morado y del morado al negro es un espectáculo de color.

Badajoz se disfruta mirando al cielo


lunes, 23 de abril de 2012

kafka en mí


Hoy me levanté a las seis. Si vives en Madrid y entras a primera hora tienes que levantarte dos horas y media ante de entrar al instituto para ducharte, sentarte en un vagón, cambiar el vagón por el asiento del autobús y llegar a Majadahonda como una rosa después de haber leído, oído canciones o simplemente compartir momentos con alguna compañera.

Pero hoy tuve un despertar sorprendente. Durante los dos pasos que separan mi cama de la ducha perdí una oreja. Al ver mi oreja sobre el colchón mi mano derecha fue instintivamente a buscarla en mi cabeza, pero sólo tocaba cabello. La puse en mi mano y podía sentir como latía mi oreja sobre la palma. De repente me di cuenta que no sentía dolor alguno. Nada me dolía, ni la cabeza, ni la oreja izquierda, nada. ¿Pero cómo se había separado la oreja de mi cuerpo? No pude evitar acercar la mirada a mi oreja cartilaginosa, elíptica. En ese momento sentí el vacío en mi cuenca ocular izquierda. ¡Ahora mi ojo izquierdo acompañaba a mi oreja derecha sobre mi mano!

-¡Qué pasa aquí! ¡Socorro!

Estaba desquiciado, desconcertado, pero no sentía dolor. No podía gritar de dolor pero sí de sorpresa y rabia.

- ¡Por qué a mí!

Decidí respirar profundamente y actuar como si nada de lo que estaba viviendo fuera real. Me encaminé hacia la ducha. Disfruté lo máximo posible del agua caliente aunque no podía evitar que entrara por la cuenca de mi ojo izquierdo.
El golpe de realidad llegó al salir. Mi pie derecho se quedó en el interior de la ducha cuando mi cuerpo salía. Allí estaba mi pie derecho sobre el fondo blanco de porcelana recibiendo las últimas gotas de agua que caían de la alcachofa colgada de la pared.
Mirarme al espejo me convertía en el reflejo picasiano de una persona. Pero ¿Por qué no sentía dolor?
Se me estaba haciendo tarde. Eran las siete y eso significaba que empezaba la cuenta atrás. ¿Qué hacer? Salir corriendo, llamar a una ambulancia. ¿Qué le podía decir a la doctora cuándo me preguntara como habían ocurrido estas desgraciadas amputaciones?
No lo dudé, cogí mi netbook, el libro de Goytisolo  y salí corriendo hacia la calle, dirección al metro. Corría sin mirar a nadie, aunque no sé si no veía gente por mi cojera veloz o porque no podía ver por uno de los ojos. Lo sorprendente es que tampoco me preocupaba si alguien me miraba. Al fin llegué al metro. No pude sentarme, pero al menos tuve espacio para sostenerme a pata coja agarrado a una barra fijada en el techo. Al llegar a mi destino salí corriendo del vagón a toda velocidad. Sólo al mirar hacia atrás y ver como se cerraban las puertas del vagón vi mi brazo izquierdo aún sostenido a la barra. De nuevo la pregunta golpeó mi cráneo ¿Qué hago? No tuve dudas salí corriendo en busca del autobús: sin un pie, con un ojo de menos, una oreja abandonada y un brazo que ahora colgaba cual péndulo antiguo en un vagón.

A pesar de todo alcancé a coger el autobús. Al fin un poco de relax. Por delante sólo treinta minutos de viaje tranquilo que  me permitan entender que me pasa. Escribo en mi agenda de trabajo: "Cuando llegue al instituto llamar a Metro Madrid para pedirles que guarden mi brazo para que pueda recogerlo esta tarde si es que aún sigue ahí"

Han pasado veintinueve minutos y ya veo el edificio del instituto al fondo de la avenida. Toco el timbre para solicitar parada y me arrastro hacia la puerta trasera de salida.

- ¿Qué hago reptando?

Mi culo se ha quedado pegado al asiento del autobús, sexo incluido. La puerta se abre ante mí. Una compañera baja conmigo las escaleras.

- Buenos días
- Buenos días
- ¿Qué pasa hoy? A mi me falta la oreja derecha, el ojo izquierdo, el pie derecho, el brazo izquierdo y ahora acabo de perder mi cuerpo de cintura para abajo. A ti te falta la nariz, los brazos sin codos y las piernas te bailan sin rodilla.
- No te has enterado. Han vuelto a recortar el presupuesto en educación.
- ¿Más recortes? Pronto tendremos que dejar de venir a trabajar.
- Eso nunca. El alumnado es lo primero. Aunque sólo quede de mí la boca podré seguir explicando el poder de la poesía de Alberti.

Alumnas que esperaban sentadas en la escalinata la apertura del instituto nos saludaron con simpatía, sin extrañeza.

Rafael Alberti-Paco Ibáñez
"A galopar"

domingo, 22 de abril de 2012

indicadores-escaleras-marioneta



En este mundo cada vez más matemático y menos humano hemos creado indicadores para todo. Utilizamos los indicadores  porque, aunque los números sean exactos, ya estamos los humanos para utilizarlos a nuestro antojo. Como dijo un profesor que tuve en el instituto la Estadística es la ciencia que hace real lo irreal: si un niño en España se come dos pollos y un niño en Somalia ninguno, la estadística nos dirá que ambos se han comido un pollo de media, aunque sepamos que es mentira. ¿Los números no engañan?

Pero sigo con los indicadores que me pierdo.

Mi indicador es mucho más sencillo y sucio. El jueves me sorprendí a mí mismo mirando fijamente las escaleras mecánicas del metro que me devolvían del inframundo al mundo real (el metro es un escenario) Las escaleras que me ayudaban en la escalada hacia lo real eran de un color plateado sucio. Un tono plateado que no brillaba, al contrario que ocurre con esos monótonos osos que visten orejas modernas.
Nunca esas escaleras, las mismas en las que pongo mi destino desde hace meses, se me habían presentado sin brillo. En realidad, nunca me había fijado en ellas porque lo importante era que yo sabía hacia donde iba. Sin embargo, ahora no sé muy bien hacia dónde voy. El placer que siento trabajando en el instituto es continuamente puesto en tela de juicio por la clase política, una clase que hace décadas que no pisa un aula, y lo que es peor, una clase a la que entre todos hemos ayudado a que pierdan la realidad, convirtiéndoles en titiriteros de nuestro destino.

Espero que mañana, lunes, las escaleras hayan recobrado su brillo, o lo que sería mejor aún, que ni siquiera mire hacia ellas, porque eso querrá decir que vuelvo a conocer cuál es mi destino, aunque este sea malo, bueno o regular. Pero volver a sentir que el destino, al menos eso, me pertenece y vuelvo a ser titiritero de mi propia marioneta.

lunes, 9 de abril de 2012

lunes (habrá que hacer el amor)

Los lunes pueden ser grises, se pueden hacer duros (personalmente siempre se me han hecho mucho más cuesta arriba los martes), pueden ser el choque con la realidad laboral (se trabaje o se esté en paro) si pierde tu equipo es el día en el que se van a reír de ti (este lunes me toca reír a mi) los lunes vuelven los coches (esto si que puede conmigo) pero también se vacían los parques...


pero...
si tenemos una boca, una lengua, veinte dedos, un sexo, puntos abcdefhijklmnñopqrstuvwxyz (es que no sé si alguna vez encontré el g)
y
alguien con quien compartir placer y miradas
los lunes dejan de ser lunes para ser días sin nombre...


Señor Chinarro "Una llamada a la acción"



domingo, 8 de abril de 2012

curvas

Hay algunas curvas que se han hecho famosas pese a su aparente falta de movimiento y por tanto de vida aparente. La curva de la que voy a hablar no sé si es famosa pero para mí es importante. "Mi curva" se realiza hacia la izquierda (¿casualidad?) Está situada justo a la salida de los túneles del Miravete, al norte de Extremadura, entre Trujillo y Navalmoral de la Mata, en la A-5.

Esta curva me introduce de plano en mi paisaje favorito camino de Madrid.

 Si la curva se hace de día el giro te lleva a la contemplación de un paisaje de montaña en cuya falda se encuentra una vieja iglesia, la cual parece inaccesible desde la autovía. Un manto verde que te abraza y te da las fuerzas suficientes para continuar el viaje.

Si la curva se coge de noche, y el azar hace coincidir la oscuridad con una luna llena, el paisaje te convierte en protagonista de no sé que historia bajo el foco lunar.

El paisaje no sería igual sin la música. Sin las canciones que han acompañado esa salida del túnel la sensación sería diferente. A veces cambié intencionadamente la canción que escupía mi coche, otras, sin embargo, el destino juntaba los factores para crear un bello momento paisajístico-lunar-musical. Esta noche no se quien manejaba el volante mientras yo disfrutaba del blanco cielo nocturno, la montaña acogedora y Nada Surf.



martes, 3 de abril de 2012

(la prueba) tighten up

El sistema en el que vivo es maquiavélico. Llevo un tiempo negándome a pagar por lo que parece que es "normal". Me refiero a pagar, por ejemplo, diez euros por una copa en la garrafonesca noche madrileña. Estoy harto de pagar cantidades astrales por productos no ya terrenales sino artificiales. Recuerdo que mi primera reacción en este sentido fue cuando mi ex-mujer me propuso comprar una casa por 240.000 euros. Aún está grabada mi respuesta en el techo de mi coche:
- Por principios nunca pagaré tanto dinero por una casa (Vivía en una ciudad extremeña) ¿Por qué tenemos que hacer rico a alguien mientras nosotros nos privamos de una vida mejor? Es más ¿Para qué una casa más grande si tenemos un piso de tres habitaciones de las cuáles usamos una y media?

Pero he aquí que el sistema, tan listo él, ayer volvió a ponerme a prueba. Hace poco no fui a un concierto de Señor Chinarro porque el precio de la entrada era 22 euros y me negué a pagarlos por principios. ¿Alguién piensa que Señor Chinarro se habría atrevido a cobrar 3700 pesetas por un concierto? Sin embargo, ayer el sistema pretendió convertirme en héroe homérico. The black keys actuarán en Madrid en noviembre. Precio de las entradas: de 32 a 46 euros. ¡Cómo! Llevo meses esperando este concierto pero a ese precio. En el BBK live podría ver a Radiohead, The cure, Vetusta Morla y un montón de buena música más por 105 euros...

Mi corazón me dice: Ni de coña pagaré 32 euros por dos americanos que van de guay.
Mi mente: The black keys, The black keys...



domingo, 1 de abril de 2012

it´s easier

Mi lavadora pide canciones a cambio de centrifugados


Eli paperboy Reed