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miércoles, 2 de junio de 2010

¿Qué extraño últimamente?

Extraño sentirme como el mar besando a l@s bañist@s

Extraño canciones que me duele escuchar

Extraño sonrisas...y ver la tuya

Extraño los besos a escondidas

Extraño mi forma de ser que solo recupero dos horas al día

Extraño las calles estrechas donde casi pierdes un pendiente

Extraño algunas llamadas y me da miedo hacer otras

Extraño voces y entre ellas está la tuya

Extraño las ganas de llorar porque sí

Extraño el tiempo en que no había preguntas

Extraño mi cara en el espejo cuando me miro y no la encuentro


martes, 1 de junio de 2010

El pantalón.

El lunes me compré un pantalón en cuya etiqueta dice que es de chica, pero a mi me queda bien y tenía muchas ganas de un pantalón así. Por fuera no parece que sea un pantalón de chica, sólo si te fijas en el forro te puedes dar cuenta que tiene florecitas...pero ¿y si se lo comento a la gente que tengo alrededor? Es una tontería, pero veamos la reacción de las personas que están cerca...
MI MADRE DIRÍA: es lo que te hacía falta, desde luego, a mí mejor no me digas nada. Vamos, mira que comprarse un pantalón de mujer. (Si yo no te digo que son de chica, tú no te habrías dado cuenta de nada)

MI PADRE DIRÍA: no diría nada. Simplemente haría una mueca, se echaría hacia atrás en su sillón y seguiría viendo la televisión.

MI HERMANO MAYOR DIRÍA: ¿te quedan bien? (piensa que además de ser algo raro, no me habrá probado el pantalón antes de quedarmelo, que le vamos a hacer)

MI OTRO HERMANO DIRÍA: hombre, la verdad es que si te fijas si que parece de chica...
MI MUJER DIRÍA: compratelo y punto, tu verás si luego te los pones o no.
A mis amigos no se lo diré porque no quiero llevarme alguna sorpresa desagradable, nos conocemos, y un pantalón no puede hacer que me sienta más o menos amigo de ell@.
Pd. Y si en lugar de comprarme un pantalón de chica, me quisiera convertir en chica. ¿Vosotros podéis imaginarlo? Mi madre me diría que no, pero que si lo hago, mejor que no le diga nada.

lunes, 31 de mayo de 2010

Extrañar

Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta

Pd. El diccionario es genial.

sábado, 29 de mayo de 2010

Sorpresa

La madrina tomaba el sol en su terraza...

Su voz comenzó a colarse dentro de mí...

Me sorprendí desnudo frente al espejo...

Ha vuelto a hacerlo, ha sido capaz de jugar conmigo otra vez...

Una esquina de París.


Bajo esas escaleras del centro de París recibí una de las mayores lecciones que me han dado en la vida.
Una amiga y yo sustituimos a esos dos chicos que aparecen en la fotografía. Ocupamos sus lugares cuando el cielo empezaba a confundir el rojo del atardecer con el negro de la noche. Por muy incómodas que fueran las sillas nos sentimos como si nos hubiéramos metido en un jacuzzi y después nos dieran una masaje en los pies. Había sido un agotador día de turismo por París, una ciudad donde todo es enorme: las avenidas, los monumentos, los edificios...sin embargo, no cambiaría nada de mi semana en París por esa esquinita bajo las escaleras.
Creo que durante los primeros quince minutos ni siquiera hablamos. Nos dedicamos a mirar a la gente que pasaba por la calle y las ventanas y tejados de los edificios que estaban frente a nosotros. El silencio nos ayudó a saborear mucho mejor el primero de los mojitos que pudimos beber aquella noche.
Una vez roto el silencio nos quedamos en lugares comunes. "Qué calor" "Puto París, ¿dónde está la ciudad del amor?" "Cinco pavos un café, no me jodas" "Mucho rollo, pero al final aquí estamos, tomando un mojito en una calle estrecha como si estuviéramos en cualquier otra ciudad, es más, en Caños de Meca el mojito seguro que está más rico" "Joder, a ver si al final no nos va a gustar París" "Bueno, da igual, nos guste o no nos guste hay que venir para saberlo ¿no?"... "Voy al baño y de paso pido otra ronda"...
¿El baño? El bañito, todo en París era enorme, menos aquel baño donde podía apoyar la cara contra la pared de enfrente mientras...
Cuando salí ya estaban los mojitos sobre la mesa y mi amiga hablaba con un señor mayor. Reconozco que al verla junto a aquel señor de pelo blanco, camisa medio desabrochada, vaquero y sandalias, me dieron ganas de decirle: "Niña, has triunfado. París lleno de gente guapa de todo el mundo y tu te llevas a Mister Benidorm". No dije nada.
Llegué a la mesa, dejé que el señor ocupara mi silla y me quedé de pie escuchando. Había algo en la voz de aquel señor que me hizo sentirme reconfortado al instante. El señor, lo llamaré así porque no recuerdo su nombre, fumaba sin parar y decidió unirse a nuestra ronda de mojitos. Durante un momento sentí dudas sobre él. ¿Qué pretendía? Ligar, hablar, pasar un rato agradable, sentirse bien sin más...Al momento nos dimos cuenta de que era una persona reconocida en el barrio, casi todas las personas que pasaban por allí y no eran turistas le saludaban y le regalaban sonrisas. Alguien a quien saludan de esa forma sólo puede ser una buena persona.
Era el señor quien manejaba la conversación, y tiene mérito, porque mi amiga y yo podemos hablar horas y horas. Sin embargo, el elegía el tema y nosotros solo podíamos seguir su corriente a duras penas. Nos cambiaba el tema cuando le apetecía, jugaba con nosotros en la conversación. Definitivamente el hombre estaba muy a gusto con nosotros.
Cuando salió la luna nos dijo "Este es el mejor momento del día, cuando la luna se situa entre esos dos tejados y se puede ver desde esta mesa, en esos veinte minutos puede pasar de todo". Durante esos veinte minutos nos habló de su mujer, que había muerto hace unos años, de lo que le gusta bailar y de la manía que le da que las mujeres le agobien por el simple hecho de ser un español en París, de lo que le gusta ir a Pamplona, de como empezó a trabajar como pintor en París con catorce años, de lo que le costó aprender el "puto francés"...
Poco a poco, aquel señor que hablaba con seguridad fue haciéndose pequeño (y nosotros con él) y empezamos a sentir nostalgia los tres. Él sentía nostalgia de su juventud, nosotros sentíamos nostalgia de lo que habíamos cambiado en estos últimos meses.
Después se hizo el silencio. Los tres mirábamos a un gato que estaba encantado de comerse nuestros cacahuetes. Él se levantó, se despidió invitándonos a comer macarrones al día siguiente en su casa que estaba allí al lado. "Chicos, no os perdáis nada de la vida, no dudéis, comeros la vida porque llega un día en que la vida te come a ti. No sabes como, pero llega un día en que te das cuenta que la vida te ha comido"
Aquella noche mi amiga y yo hicimos el amor, algo que no habíamos hecho antes. Creo que no entendimos nada de lo que nos quería decir el señor.
Al día siguiente comimos un bocadillo de atún, lechuga y mayonesa junto al Sena.

Lugares

Ellas en el Puerto de Santa María...

Ella en Ibiza...

Ella en Marbella...

Ell@s en Lisboa...

Ell@s recorriendo las piscinas naturales de la frontera...

Ella de despedida en el México D.F. ...

¿Y yo? Pues aquí, peleándome con esta naranja y aprendiendo a querer de mil formas diferentes.

viernes, 28 de mayo de 2010

jueves, 27 de mayo de 2010

Cuando gritar no basta

Cuando gritar no basta voy hasta la habitación del fondo. Me desnudo y me siento bajo la ventana. Hundo mi cabeza entre las rodillas , abrazo mis piernas y aprieto los ojos hasta conseguir que mi alma abandone el cuerpo. Mientras me siento agotado en el suelo, una lluvia de cristales cae sobre mi cabeza. Mi alma fue capaz de romper la ventana y ahora da vueltas en círculo por el cielo. Me preguntais a dónde irá. No tengo la respuesta, nunca hago preguntas.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Aeropuerto


Llegué al aeropuerto en metro.

Es un lugar curioso el metro. Es un lugar donde las personas hablan con miradas, donde casi nunca entra en juego la palabra. El metro sirve para enamorarse perdidamente de esa chica de vaquero y camiseta que se convierte en el centro del mundo durante cuatro paradas. También sirve para pensar, para ponerse en la piel de los demás. En la piel de la inmigrante que regresa a casa para seguir trabajando, en la del estudiante al que le brillan los ojos, en la de la persona mayor que regresa del baile...



La parada de metro del aeropuerto parece un metro hecho para maletas. En realidad, son ellas las que hablan por nosotros. Quizá no pueda conocer a una persona mirándola a la cara, pero si por lo que lleva en su maleta. Sin embargo, para mi viaje no me hacen falta maletas, así de paso nadie me conoce.


No fuimos muy originales. Quedamos en el meeting point del aeropuerto. En realidad, es un buen lugar para quedar, es tan obvio ese punto que la mayoría de la gente lo cambia cuando quiere quedar con alguien.


No había nadie cuando llegué al punto de encuentro. Aún era pronto, pero ya comenzaron a pasear las hormigas por mi estómago. Llegué antes a propósito porque me encantan los aeropuertos. No sé si a vosotros os pasará igual que a mí. El día que sé que voy a montar en avión es un día especial. No lo hago muy a menudo por lo que se convierte en un hecho casi extraordinario, sin embargo, siempre que he volado el aeropuerto está lleno de personas. Personas que hacen colas para facturar, personas que duermen en incómodos asientos metálicos, personas que visten uniformes...personas al fin y al cabo.


¿Quién miró primero a quién? Que más da. ¿De dónde había salido? Que más da.


Nos miramos durante una hora y media. Mientras la miraba escribía notas en mi cuaderno. Notas infantiles. Una de esas notas la escribí en el centro de una página en blanco.


- Mañana nos vemos en el meeting point del aeropuerto, a las 11. El destino será la próxima salida prevista en el panel.


Me quedé mirando esa página blanca con aquellas palabras formando un círculo. ¿Y si era valiente y le daba esa página? Me costó decidirme lo que tardé en beberme una heineken. Quería salir de aquella ciudad, perderme unos días y gastarme lo que Hacienda me había devuelto inesperadamente. Recogí mis cosas de un modo extrañamente lento y confuso. Arranqué la hoja y la arrugué. Dejé mi cuaderno en la mesa como si se me hubiera olvidado por si ella tenía alguna duda sobre mi propuesta y pudiera conocerme a través de él. Intenté borrar de mi cara la expresión de loco que pensé que llevaba puesta desde hace un rato y le entregué aquella bola de papel arrugado. Asintió con la mirada y la guardó en su bolso.


Pasé toda la noche pensando que tenía que hacer ahora. ¿Ir al aeropuerto? ¿Ir y mantenerme escondido para no fracasar del todo? ¿Ir con mi mejor traje? Iré con mi vaquero más viejo y mi camiseta más gastada, que todo el mundo dice que es gris, pero yo sé que aún es negra. Esa fue mi decisión antes de caer doblado en el sofá por el sueño y por el ron que había bebido.


Ahora ya no es pronto. Ya son las once y cuarto. Llegado a este punto comienzo a burlarme de mí mismo, pero me doy cuenta de que reírme de mí mismo me sienta muy bien.

Diez minutos más tarde habíamos perdido ya la oportunidad de viajar dos veces a Londres, una a Birmingham, pero sobre todo habíamos perdido el vuelo a Amsterdam. Creo que habría estado bien viajar con esa chica a Amsterdam o eso imagino, igual ni siquiera fuma.


El próximo vuelo es para Casablanca. Bueno, no es lo más bonito de Marruecos, pero al menos se come bien, y siempre podemos alquilar un coche para ir a Marraquech. ¿Pero qué hago analizando el destino? ¿No quedamos en qué el destino no importaba?


Colonia, Helsinki (no llegues ahora, es carísimo y Hacienda no me dio para tanto) Ibiza () Valencia (¿y si ella es de Valencia?)...


Las voces del aeropuerto anunciaban la próxima salida a Riyadh...ufff Arabia Saudita ¿Qué se puede hacer allí? Estaría genial, un destino desconocido, una mujer desconocida...mientras pensaba se cerró el vuelo para Riyadh..


Me tocaron la espalda dos dedos llenos de seguridad. Ha venido.

Sólo sonreímos, miramos juntos el panel y volvimos a mirarnos con cara de incredulidad. El azar nos llevaría a Jeddah. Creo que los dos dudamos por un momento, porque en realidad no teniamos ni idea de adonde íbamos hasta que compramos los billetes y una simpática azafata, mirándonos con cara de confusión, nos dijo a donde íbamos a viajar. Pero en realidad tampoco sabíamos nada de nosotros.


Me llamo... Yo soy...


Antes de despegar ella me devolvió el cuadernos que intencionadamente dejé en la mesa del irlandés.


- No hace falta que me des pistas, me gustas. Y ahora, abrázame que me da miedo volar.


La abracé porque en realidad a mi también me da miedo volar, aunque me gusta hacerlo porque volar significa salir de la rutina, significa que ese día es extraordinario.


- Abrazame fuerte también tú, a mi también me da miedo volar.



martes, 25 de mayo de 2010

Casualidades

Pero ¿Un acontecimiento no es tanto más significativo y privilegiado cuantas más casualidades sean necesarias para realizarlo?
La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
Pero ¿Qué hacer cuando el azar te lleva hasta ella y sabes que ya después todo formará parte de un plan? ¿Es posible entender la medida de la casualidad? ¿Es posible saber cuando el azar acabó su misión? Y ahora, ¿somos nosotros quién debemos seguir el juego?
¿Nos la jugamos? ¿Nos arriesgamos a vivir esos pequeños momentos?
Sólo tengo una respuesta a todas estas preguntas. Una sonrisa entusiasta y pequeña.

lunes, 24 de mayo de 2010

Personaje de cómic


¿Nunca os habéis sentido como un personaje de cómic?


Hoy he decidido pintar mi habitación de negro y sobre ella he pintado dibujos animados.


Primero he dibujado un pitufo que, como tiene que tener apodo, le voy a llamar pitufo "perdido". Un pitufo rodeado de cuatro paredes negras se siente bastante perdido. Me siento en el centro de la habitación y miro como intenta encontrar la salida a este agujero negro donde ha nacido. Pero, esa solución solo la tengo yo. Después de ver como se sentaba en un rincón a llorar decidí abrir la ventana para que pudiera escapar.

Después dibujé a Astérix y Obelix, pero poniendo por delante a Obélix, de forma que a Astérix sólo se le ven las plumas de su gorro. ¿Lo de las plumas quiere decir algo?



Después dibujé al lindo pajarito, pero lo he dibujado dentro de la boca del gato, que ya está bien de tanta injusticia en el mundo...el pobre gatito solo tiene hambre.

Más tarde me acordé de Lucky Lucke. ¿Cómo reaccionaría ante tanto color negro? No era capaz de encontrar a su sombra para demostrar que él era más rápido que ella.

También intenté meter a Micky Mouse en mi habitación, pero me salía siempre con cara de Bush y comiendo galletas, así que decidí borrarlo.



En un rincón del cuarto se ha colado un personaje inesperado que no es de cómic.


Es el personaje de "El grito", de Munch. Allí estaba, rozando el suelo, con su cara desencajada, su cara redonda. Era impresionante como su cara llenó de color toda la habitación aunque las paredes siguieran teñidas casi por completo de negro. Comencé un diálogo con él.


- ¿Por qué gritas?


Sólo encontré el silencio por respuesta. Es curioso. El personaje grita, pero no se oye nada.


La tradición dice que es un grito contra la guerra, yo prefiero pensar que es un grito de rabia que llega desde el centro de su interior por sentirse afortunado, es un grito de amor. Yo a veces también grito y cuando lo hago sólo me sale silencio, un sonido sordo que transmite todo mi amor, toda mi rabia, todo mi placer.

Pd. Dicen que el negro es la nada, pero para que el blanco signifique luz tiene que enfrentarse al negro.

domingo, 23 de mayo de 2010

Colores

La madrina llevaba un vestido de colores.

La tormenta que llegó desde el horizonte intentó atrapar el sol.

El arcoiris se reflejó en las olas.

Él cogió carrerilla y vivió su sueño durante una décima de segundo antes de zambullirse.

La mar dejó de ser azul y por una décima de segundo fue un caleidoscopio.

El nadó en el caleidoscopio.

Una décima de segundo. Una forma de vida...

...y los sueños, sueños son.

sábado, 22 de mayo de 2010

After dark, Haruki Murakami

Hoy me inclino por acordarme de la lectura. Se trata de After Dark, de Haruki Murakami. Una historia nocturna y un libro con banda sonora, para disfrutarlo junto a un ron solo con hielo picado y unas gotas de limón exprimido.
Siempre me ha gustado subrayar las partes de los libros que me han gustado. Leo siempre con algo para subrayar al lado porque, cuando pasa el tiempo, me gusta ver qué es lo que llamó mi atención en el momento de la lectura.
Estos son los párrafos que subrayé en After Dark.
- Creo que, poco a poco, invirtiendo mucho tiempo, me he ido creando un mundo propio. y cuando estoy en él, yo sola, me siento hasta cierto punto tranquila y segura. Pero el hecho de haber tenido que construirme este mundo significa, en sí mismo, que soy una persona débil, frágil ¿no? Además, desde el punto de vista de la sociedad, mi mundo es algo insignificante. Parece una casa de cartón que un vendaval puede llevar en un abrir y cerrar de ojos... (Pag. 206)
- ¿Sabes? Nuestra vida no se divide entre la luz y la oscuridad. No es tan simple. En medio hay una franja de sombras. Distinguir y comprender esos matices es signo de una inteligencia sana. Y conseguir una inteligencia sana requiere, a su modo, tiempo y esfuerzo. No yo no creo que tengas un carácter sombrío. (Pag. 230)
Pd. Ahora, que ha pasado un año y medio desde que lo leí, compruebo que lo subrayado tiene que ver conmigo, incluso después de pasado el tiempo.